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viernes, 7 de abril de 2017

AQUÍ ESTOY


Y me vine, aunque todos me dijeron
que  podía agitarme demasiado.
Aquí  te estoy oyendo emocionada,
y  te aplaudo de pie cuando recibes
tu  flamante diploma de graduado.
Aquí en mi corazón está tu imagen:
dormido en el moisés, arrebujado
en la mantilla azul que te he tejido
para  estrenar en aquel día ansiado.
Aquí  te estás durmiendo entre mis brazos,
(“alzame, abuela, tengo sueño”)
cansado de golear, o  ser piloto,
o domador de arcaicos dinosaurios;
aprendiendo ajedrez con el abuelo,
leyéndonos  un cuento, o inventándolo.
Te pongo en penitencia, algunas veces,
te curo una rodilla lastimada;
te escucho cuando me hablas de una novia;
disfruto con tu foto en la montaña.
Y aquí estoy, otra vez, y me emociona
oir cuando agradeces a la vida
y  a  tanta gente que creció a tu lado.
Es que entre ”tanta gente” está  “la abuela”
y de mi nieto estoy enamorada.