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viernes, 1 de diciembre de 2017

Justo en Navidad


Empapado y aterido, el hombre abandonó el barco encallado en el islote. Era urgente abandonar los despojos; la tormenta no amainaba y el mar rugía. Avanzó sobre las rocas en busca de cobijo, a veces saltando, otras cojeando; sólo una de sus sandalias permanecía fiel, ceñida al tobillo.
De pronto resbaló y cayó de espaldas.

Casi en simultáneo escuchó el crujido de su cráneo y las voces angelicales que lo recibían en el Paraíso: ¡Feliz Navidad, alma bondadosa y valiente!

viernes, 6 de octubre de 2017

*ESPERANDO EL TREN

 “Dormían en habitaciones separadas y todo; debían tener como 70 años cada uno, y hasta puede que más y, sin embargo, aún seguían disfrutando con sus cosas”. Sus cosas: las que habían amasado, tejido, inventado entre los dos a lo largo de esos años. Los recuerdos, las bromas, las miradas. Disfrutaban de la presencia mutua, y de las ausencias consentidas, silenciosas, dormilonas, quietas; de estar vivos y juntos; de ir cediéndose mutuamente gustos, opiniones, espacio, tiempo. Disfrutaban de sus cuerpos, de los nuevos lenguajes del amor que descubrían, cama afuera, sin prejuicios. Cada día renacían en un rezo, unos mates y un beso trémulo, tal vez distraído en la búsqueda de los remedios o de los anteojos. Y cada día eran una pareja tomada de las manos; esperaban el tren indefectible sin alharacas y sin miedo.
*Participación en un juego de escritura, a partir de la primera frase de "El Guardián entre el Centeno", de Salinger.

martes, 2 de mayo de 2017

Un visitante apurado


—¡Ya voy!—gritó por encima del chirrido incesante del timbre.
Se levantó del sillón, de un salto.

Justo cuando el asesino de la serie aprontaba su revólver, abrió de un tirón la puerta de calle. Resonaron dos explosiones: el estallido del revólver en la tele, y el de su experta patada de karateca  en la muñeca del visitante.  El arma que le apuntaba voló por encima de la tapia. 

martes, 7 de febrero de 2017

Una carta


Para implorarle que vuelva a casa… ¿Te escuché bien?¿Para qué?
No somos demasiado felices, pero hemos logrado algo de racionalidad después de su portazo. ¿Otra vez sus desplantes o su ira desatada? ¿Otra vez el estrépito de vidrios y muebles? Sin rencores, pero sin estupideces. Yo soy su hija, y no me arrepiento de haberlo echado; nos ha vapuleado y destruido; nos ha separado.
Cada cual puede decidir quién le importa; él ya lo hizo; rómpela ahora mismo, por Dios..

lunes, 9 de enero de 2017

Esperame en la terraza

Se giró al escuchar el grito: ¡Lauraaa!… ¿ Arriba, en el aire tibio del atardecer? ¿O dentro de su corazón?
De espaldas, a unos pasos del moderno edificio, se disponía a subir al coche; la llave estaba en la cerradura. El semáforo se puso en  rojo. ¿Frenadas?
Levantó la cabeza, con la mano en la puerta entreabierta; entonces lo vio volar en picada desde el octavo piso; allí,  desde la terraza en donde habían pasado una hora poniendo en orden su futuro de pareja en crisis. También volaban el infaltable portafolios y uno de sus mocasines; no supo que estaba corriendo con los brazos extendidos para recibirlo; tampoco advirtió el coqueto bolsito beige, entreabierto, que se soltó de su mano; un labial, un portadocumentos y el celular se desparramaron en la vereda,
Ismael caía inexorable, mudo y vacío, ya desparramada su vida, sus papeles, sus planes, su actitud de triunfador; cincuenta años de éxitos y ochenta kilos de importancia y no pesaba más que cualquier papelito; a su paso se abrían ventanas de ignotas oficinas y el grito renacía con los de tantos otros. Laura corría con toda su confusa y desesperada angustia, ciega por la melena revuelta y por sus lágrimas secas. Su alarido desgarrador, que sabía a duraznos y vodka, se había ligado al de Ismael, y al de la gente en la vereda y en los ascensores;  y él volaba,  quieto y rígido,  muy cerca del piso, mientras ella se ahogaba en el loco palpitar de su corazón.
«¿Qué hiciste?» «No, no; pará» «¡No te lo creíste!» «Este tiempo que decidimos darnos…» «¿Todo estaba podrido para vos?» «¡No, no, por favor!»
Crujió el tacón de su sandalia derecha. El reventón de Ismael contra las baldosas estalló junto con el de su propia caída amortiguada sobre el cuerpo sin rostro.
Después se apagaron sus sollozos histéricos; no oyó el nuevo arranque de los autos,  las voces,  ni las sirenas…
Enarboló su celular de niebla y contestó la llamada muda: “Hola… Sí… Esperame en la terraza con unos daiquiris… Llego ´en cinco’, más o menos…”


domingo, 11 de diciembre de 2016

Historia de amor

Relato para Cadena Ser- 3° Semana de noviembre 2016
No era el mar pero se le parecía. Ronroneaba como el oleaje su mensaje de amor.  Lo escuché, y me llené de su voz monótona pero firme; permanecí preso de su "Te amo", hundiéndome en su ternura fuerte y apacible. Contuve cuanto pude mi respiración y me saturé de su salobre sonoridad. Entonces dije "Te amo"; y nos volvimos espuma en la playa de la vida.




Desde la distancia
Ahora recuerdo ese momento. Por la ventana abierta entraban las  voces  del mar.   Desde el fondo de mi alma, su recuerdo ronroneaba en el oleaje.  Escuché otra vez el vaivén de su mensaje de amor, y me llené de su voz lenta, distante,  pero firme; permanecí presa de su "Te amo": floté en una ternura fuerte y apacible. Contuve cuanto pude mi respiración y me saturé de su salobre sonoridad. Entonces yo también dije "Te amo";  y fuimos otra vez espuma en la playa de la vida.

Se volvió presencia  lo que parecía final.

lunes, 14 de noviembre de 2016

Hora final



Para Cadena Ser, Primera semana de noviembre 2016
Sigo observando mi trocito de cielo. ¡Se me han muerto tantas ilusiones! ¡Se me ha gastado tanta ternura y aliento! Pero nunca se ha borrado mi trozo de cielo. Ya estoy llegando a destino y lo descubro como siempre: es la mano amiga que me conduce en las vueltas de la vida.  Yo percibo que no está hecho de vacío, sino de personas y de momentos; así  como mi cielo, se ven azules loa cerros lejanos; parecen vacíos ; pero  ya cerca, se descubre la vida en sus laderas. Me queda poco, pero lo he vivido intensamente.

miércoles, 9 de noviembre de 2016

EL ECLIPSE (A partir del cuento homónimo de Antonio Monterroso)


Este cuerpo mutilado a merced de los carroñeros, es mi cuerpo; pero mi corazón que todavía gotea sangre está en su templo, en manos del Rey y de sus sacerdotes..
“Bartolomé, es llegada tu hora.”
No  hace ni una hora que la selva cerró su cerco asfixiante y me entregó a los mayas.
                Te invoqué, Dios mío, con la ciencia que me hiciste conocer; pero el Demonio les dictó a estos ignorantes, los profundos secretos de los cielos, y tu proyecto de luces  y sombras a través de los siglos.
                ¡Ah, Dios mío! Yo sé que ahora viene mi gloria, que es la tuya. Sin duda, mi corazón irradiará tu luz sobre estas gentes, y un fuego purificador aniquilarà al Demonio.
                Aquí, Señor, se cierra el ciclo de tu mandato; mi rey, Carlos V sabrá que no he defraudado su confianza. ¡Gloria! ¡Hossana! ¡Arrodillaos, infieles1
                Pero, ¿qué es esto?.Mi corazón lleno de escupitajos va rebotando entre los pies del pueblo y cae en un profundo pozo plagado de bestias rabiosas.

                Dios Mío… Confié en que compartiría tu Pasión y tu Resurrección. ¿Por qué me estás abandonando? ¿Por qué me eclipsas?

lunes, 31 de octubre de 2016

MIEDO


Anochecía y en la calle  se iban encendiendo algunos faroles.  La tormenta agazapada en el horizonte, henchida de malos presagios, se puso en marcha desde los cerros cercanos y avanzó derramando tinieblas. De pronto, se cortó la luz en todo el pueblo y estalló el rayo.
Cerró ansioso los postigos; atenazado de miedo, recordó la inundación del mes anterior; el brutal remolino negro y helado que se había llevado tantas casas, fotos, perros, plantas… Tantas vidas que seguían latiendo y reconstruyéndose;  y tantas otras que no volvieron a respirar, como la de su esposa.
Entonces escuchó otra vez los cascos que retumbaban en el  pavimento y el grito débil de la mujer.  Y al instante, el alarido y el relincho desesperados  y el chapoteo jadeante contra la correntada.  
Y otra vez el miedo se le hizo terror, parálisis. Pero su cabeza y su corazón latían descontrolados. Abrir la puerta para brindar socorro era adelantar la entrada del agua en su casa. Quedarse, sin más, era morir a su condición humana, a su impulso de ayudar, de salvar, de salvarla… ¿A quién? ¿Dónde estarían ya la mujer y el caballo? «¡Quédate!»« ¡Tranca todo!»«¡Abre!» «¡Se estarán ahogando!»
Ya no los oía cuando cayó de rodillas, entre estertores angustiosos,  con las manos en la garganta y el pecho. El agua borboteaba por debajo de su puerta; goteaba el techo en medio de las tinieblas. Sintió que su mujer lo llevaba de la mano hacia una esquina lóbrega donde yacía junto al caballo; ya no tenía miedo; él también se había ido.


viernes, 30 de septiembre de 2016

Micros de "Portal del escritor"

·        La aventura de Escribir: Portal del Escritor" es una página en Facebook, coordinada por Diana Morales. Dos veces por semana propone títulos para microrrelatos o poemas.  Estos son  los que yo he escrito, y me gustan mucho. Y por ahí también guardo textos de mis compañeros.

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                        *.(Alicia Jiménez)Arrancaré las ramas con las que me sometiste, y brotaré creciendo, alimentando mis raíces con los restos de tu cuerpo. 
Empezaré de nuevo... Sin tu aliento en mi costado, sin la sensación de miedo, sin la ingenuidad perdida, y tan fría como el hielo.
Empezaré de nuevo... Te pudrirás lentamente, yo volaré con el viento olvidándome del monstruo y comenzando mi cuento. 

Empezaré de nuevo...
Empezaré de nuevo. Ya desactivé el predictivo. Ahora sí: TE AMO (y no TARADO).
·         *Cuando oyera tu llamado ¿qué es lo que TIRARÍA? ¿Esos DÍAS y NOCHES en los que viajamos la vida soñando que nos amábamos? ¿Estos DÍAS y NOCHES de dolor y ausencia?
·       *  Abrió emocionado aquella puerta; las tapas del libro prohibido le cedieron el paso al mundo de los adultos.
·         *Destiny I: Destiny aparecía por todos los rincones imaginables. Aquella chica fue mi amiga invisible en la infancia; la que me susurraba los operativos más insólitos para que me consagrara como el más malo y rebelde a los ojos de la autoridad,  y como el jefe indiscutido y temido entre mis compañeros; pero también era Destiny  la que se reía de mí cuando la mala fama me cerraba puertas; la que me volvía la espalda y me dejaba envuelto en sus carcajadas y en una nube de ira y decepción.
Fue creciendo conmigo, mostrándome nuevas  oportunidades de opciones según mi edad y mi lugar social. «Dale. Vos sos así», apuntaba Destiny, mientras yo me entregaba al desorden y la violencia; mientras me quedaba más solo en mi soberbia.
Uno de los peores días de mi vida le hice mucho daño a quien confiaba en mí;  su llanto herido y desilusionado lavó el hechizo; sus sollozos me impidieron oir los cuchicheos de Destiny. «¿Por qué, si vos querías hacerlo de otro modo?¿Por qué si eras feliz y me hacías feliz?»
Entonces descubrí que Destiny era una de esas gemelas malogradas y enquistadas en el hermano,  en mi alma; y que estaba muerta; y que yo era mi Destino, el único capaz de elegir para ser realmente humano. Cuando sequé las lágrimas que había causado y puse mi mano en otra mano, acepté que era  uno como todos, al mismo tiempo necesario y necesitado.

·         *Destiny  II—Sí, Destiny; ese es mi nombre.
La chica tendría dieciocho años; una chica común, con algún gramito de más en la cintura y unos cuantos detalles descuidados en su sencilla elegancia pueblerina.
—Destiny. Destinada. ¿Ya sabes a qué?—  El anciano le sonrió entre sus largas barbas blancas, y le tomó la mano derecha.
Bajo la carpa polvorienta de la feria el hombre y la chica se miraban como fascinados.
—Supongo que a la felicidad. Espero que usted me ayude a descubrirlo, señor.
—Creo que ya lo descubriste; hasta aquí, tu mirada está llena de confianza, mientras te chispea de curiosidad e interés. Tu destino es hacer tu felicidad con frutos de paz.
—¿Llegaré a la felicidad, entonces?— murmuró la chica.
—No lo sé, aunque creo que sí. Cuando sea la hora te darás cuenta de que has llegado porque todos los que has amado te están mostrando cómo lucen tus frutos.

*    Recuerdo aquel primer beso de cualquier película romántica hasta los años cincuenta. Tanto podía ser una de cowboys como una comedia cotidiana de entonces: la chica de enfrente, el compañerito de la secundaria, aventureros en la selva o amor de verano en la playa. Todo era mesurado y tan dulce como un flan de dulce de leche. Y el primer beso era secreto: el oportuno sombrero de uno de los dos servía de telón para ocultarlo; y el The End, en letras góticas doradas, se desplegaba en primer plano entre los acordes triunfantes de la música de fondo. El cine no hacía escuela; cada quien aprendía cuando se lo pedía la vida.

*   La nieve arreciaba sobre Praga. "Estoy perdido" se dijo el detective. "Moriré congelado si no llego pronto al hotel". Su celular vibró en el bolsillo. Con una extraña vocecita de niño sabihondo el GPS empezó a dictarle el camino.

*    Sin “a”: Ese día podré decir que te conozco. Yo sé que escondes mil secretos; percibo tu submundo de titubeos, errores y desilusiones, y tus confusos proyectos. Descúbreme este sitio misterioso que te oprime; y entonces podré decir que te siento muy próximo y que podremos discurrir juntos construyendo futuros.
·         *.Se apagaron las luces; todo estaba perdido. Su PC se quedó oscura, resignada y fatalista. No había guardado los cambios y su inspirado poema se disolvió en la nada. ¿Y este es el triunfo de la tecnología?
·       *  Los  equipajes cayeron al río, desde el ómnibus siniestrado.  Allá fueron todos mis escritos. Dulcemente, él trató de consolarme.  Esa tarde entró en mi vida.
·        * Laura despierta durante esa madrugada de verano. Tendida en su cama se siente lúcida, pero ajena a su entorno y a su propio cuerpo. Una extrema lasitud le impide reaccionar ante los rayos azules que la envuelven y la izan hasta su ventana abierta, en el sexto piso del edificio céntrico.  En medio de un silencio insólito, sin frenadas ni bocinas, flota hacia el vehículo espacial que la absorbe. Dentro, todo es anónimo, frío y brillante. No sabe por qué  comprende  que esta es la avanzada  de una invasión interplanetaria. Pero no tiene miedo ni curiosidad. ¿Cuál es su destino? Sinceramente no la preocupa en absoluto. No imagina cuánto ha cambiado ya su existencia.
·         . *Todo saldría bien si esa noche llovía                                                                                                                                                  Ella recordaba un poema: "Amo las noches de lluvia... Son de una intimidad intensa y dulce,,," Sería la noche del reencuentro, del abrazo postergado... Él también ansiaba que lloviera esa noche; el avión debería suspender el vuelo, y él tendría una excusa perfecta para no volver a casa y pasarla bien sin el anillo de bodas.

·       *  Un Beso: Monika Fikimiki Un beso rápido, silencioso, cálido... Sus ojos, llenos de ternura y devoción, hicieron que me temblara la mano, tocándola. Luego se fue corriendo detrás de aquel coche, ladrando, queriendo ahuyentarlo y escuché su lamento junto al frenazo. Luego silencio, solo ese silencio doloroso. Lo que me quedó de ella fue un beso.

·         *Un beso... ¿Qué significa un beso de la misma boca llena de mentiras? Nada los une ya. Ni siquiera un beso.

  • .Culpa

              Culpa…
              Nadie quiere tenerla pero es nuestra;
                 porque nos da pavor equivocarnos
                  y desatar tormentas…

Un hilo en la locura


La flaca rubiecita sacudía su melena al ritmo de su silbido romántico: "La barca".
La otra flaca, la morocha, leía en voz alta un párrafo de su futura novela:
—"La barca", se llama: "Dicen que la distancia es el olvido..."
Cerca de la pelirroja y la morocha, mujeres de mediana edad, se balanceaba una señora totalmente calva, esta sí muy vieja; danzaba como enamorada; canturreaba la melodía del silbido con las palabras que lograba retener, de la futura novela
—Distancia, cautivo, amor, playa, naufrague...
—"¡No! No llores más; nos queda poco tiempo"— leyó la morocha— "tristemente, tiernamente, como se va el amor…"
De inmediato, la rubiecita silbó su propia versión de “En nuestra despedida”, de Salgán y Silva; la señora muy mayor amagó unos pasos de tango y también cambió su emisora: “hablarte, sueños, esperanzas …”
La celadora se detuvo y sonrió desde la entrada de la salita monacal y penumbrosa; junto a la ventana enrejada que mostraba un jardín vulgar, las tres mujeres, en camisón y zapatillas, estaban absortas en sus burbujas; no se conocían; tal vez no se percibían; pero un hilo impalpable, un hilo de arte, de sentimientos, las unía en la soledad del manicomio. 

sábado, 30 de julio de 2016

Ser o no ser

Papá era muy pragmático: un buen trabajo era un objeto sólido, austero y útil. Nada de experimentos creativos en la carpintería.  Así de austera y pragmática fue su vida: una mujer callada, trabajadora y ahorrativa, que murió muy pronto; un solo hijo disciplinado y obediente. Trabajar, y mantener a la familia; nada de fiestas, vacaciones ni amigos.  Los dos eran muy poco comunicativos. Una sola vez, ya en el secundario,  el chico llevó a un compañero a la carpintería; pero papá lo hizo marcharse pronto, sin ceremonias.
 La  gente  respetaba al carpintero y comentaba su suerte con ese hijo  tan laborioso y correcto; cómo lo  ayudaba siempre, atraído por su pericia. Sin duda era un chico muy formal; lástima tan aislado; tal vez  soberbio.
¿Le gustaba el oficio? Nadie le preguntó;  si papá llamaba dejaba lo que fuere, hasta  las tareas de la escuela, para dedicarse a la madera. Realmente, llegó a ser un admirable ebanista.
 En la escuela destacaba su talento para dibujar y crear ornamentaciones. Era imprescindible para los actos escolares; pero como el carpintero estaba siempre lleno de trabajo nunca acudió a alguno de ellos.
 Cuando papá se accidentó y murió, el hijo se hizo ayudar por aquel amigo y juntos terminaron los trabajos pendientes.  Después, no abrieron otra vez el negocio, aunque trabajaban dentro. Una vez a la semana cargaban cajones en la camioneta; partían y regresaban dos días después.
Por las noches,  el  fantasma del carpintero se revolvía  entre sorprendido y divertido, cuando los veía enfrascados en hacer preciosos muebles tallados, reposeras y mesitas laqueadas; y luminosos almohadones  de diseños insólitos.  Y, sobre todo,  disfrutar felices de su vida en común.
De nada había valido ahogar las “mariconadas” de su hijo, como su padre lo hizo con él. Ser o no ser, esa era la cuestión.


martes, 22 de diciembre de 2015

DE AMOR Y PERDÓN

Afuera la noche está helada y las ramas resecas y retorcidas blanquean bajo la nieve y la luna.
Una silueta imprecisa avanza entre volando y patinando hacia la casona.
La he preparado para recibirlo. Algunas nimiedades: polvo en los rincones, vidrios salpicados... No hará falta encender el hogar ni las luces; el corazón es más fuerte. En realidad, no se necesita más que este polvoriento salón para el encuentro.
Mientras atisbo su llegada, pienso en la breve felicidad que albergó nuestra casa.
Cuando percibo que el fantasma de afuera ha traspasado las paredes, cuando me llegan sus primeros ayes y el aire me aletea en la cara, levanto la cruz que tengo entre las manos y grito:—Dios te ha perdonado. Yo te perdono. Descansa en paz.
Afuera, unas campanadas lejanas. Adentro, un gemido; y dos aves inesperadas que atraviesan la ventana y vuelan entre sorprendidas y felices.
Y yo yazgo en el suelo de ladrillos, con la cruz clavada en mi pecho.
El mismo corazón que él había ido destrozado poco a poco, durante años lo ha redimido y liberado.

lunes, 21 de septiembre de 2015

Un pequeño sueño brillante (b)




Soñé con estrellas. Bellísimos globos de luz giraban alrededor de mi casa, y entretejían una danza de milenios, para asomarse de a dos o tres, por mi ventana, entre los brazos de un árbol oscuro y viejo, o los negros jirones del vacío.

Alguna vez me hablaron de la “música de los astros”, del perfecto equilibrio que  sostiene a las estrellas mientras bailan, pausadas y encendidas; también leí un precioso poema que describe ese latir incesante sobre la muda oscuridad del cielo: “la distancia es silencio y la visión es sonido”…

Y todo estaba en mi sueño, para que yo lo gozara absorta y en pacífico suspenso.

Viví un pequeño sueño brillante, de paz y luz; nada pugnaba por destacarse; todo fluía y refulgía en concierto armonioso;  y mi alma cantaba, en lo profundo, las cadencias de mi propia historia en el seno de mi madre: las voces de mi propio misterio recién descubierto.

Sentí que me levantaba para bailar, tomado de las manos con el infinito; para girar en mi propia  órbita; y supe que me elevaba en el espacio, desde mi esencia inocente,hacia Lo Sublime, …

martes, 8 de septiembre de 2015

Mínimo sueño brillante



El semáforo en rojo la obligó a detenerse frente a la joyería. Mientras esperaba el verde, la Yeni echó una ojeada rápida a la vidriera. Y entonces…se olvidó del semáforo. La  gente ya cruzaba la calle, pero ella se acercó fascinada por el anillito; irradiaba luces desde su pequeño estuche de terciopelo; los reflejos verdes, rojos, dorados y blancos, se dispersaban en abanico desde un centro de flores mínimas. Para la Yeni, esa joyita minúscula eclipsaba todo el infinito despligue de collares, aros y pulseras.

lunes, 20 de julio de 2015

Descubrimiento

DESCUBRIMIENTO

Mi corazón, juguete bailarín, revoloteaba sin rumbo de una a otra primavera. Un día,  en una de las complicadas curvas de la vida quedó suspendido su vuelo de picaflor cuando oyó otro latido: era tu corazón que también bailaba y cantaba, vuelteando por la vida.  Nos escuchamos, afinamos, y desde entonces  aleteamos juntos, sin rumbo fijo,siempre rodeados de primavera.


viernes, 10 de julio de 2015

microcuentos fantásticos

Anillo Sagrado

­Cuentos de viejas

— ¡Anillo sagrado! ¡Cuánta tontería! ¡Coraje es lo que se necesita!— se decía mientras marchaba bajo la luna.

jugando con la Biblia

La penúltima de la parábola

La penúltima de la parábola.


Una  de las semillas cayó al borde del camino.

microcuentos de ayer y juguetes

Un rastro
Un rastro

Como un arroyo fresco corremos por la vida,de ayer a hoy; y  va quedando un rastro de juguetes  variados;  algunos están  casi nuevos, otros totalmente desvencijados. Los inventamos cuando íbamos pasando; o los descubrimos disfrazados de misterio, y los atrapamos. Algunos nos fascinan; a otros los ignoramos; pocos siguen con nosotros y envejecen a nuestro lado; muchísimos se estancan en el cauce, más o menos desgastados, más o menos olvidados. Ilusiones, proyectos, amores...   Gracias a ellos sobrevivimos al hastío y al cansancio y seguimos creciendo