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miércoles, 3 de mayo de 2017

BORRACHO


Supo que el vaso estaba lleno nuevamente.
El mozo, comedido,
regresaba a la barra, indiferente.
Desde su mesa
arrancó con poemas enredados
y con coplas  pastosas e incoherentes.
Ni una vez, medio vaso;
una y otra, dos tres… vaso completo.
«A medias, media luna», recitaba.
«O  unas medias tramadas de agujeros».
Y rompiendo a cantar, desafinaba:
«A medias, incompleto,
cosas de perezoso o indeciso».
Y animado de aplausos y silbidos
Continuaba su terco desvarío.
«La vida es todo o nada, ¡viva el vino
que  por el vidrio espía mis pesares!»
«Ya no me duele el alma, flota lánguida
entre las viejas penas olvidadas
que  el vino fiel, ahoga cada tarde».


jueves, 23 de marzo de 2017

Jalea de peras


Obstinada, obsesiva,
transportada  en la estela
de  mi dulce de peras,
 llegó a la cocina.
Zumbadora, indiscreta,
aleteaba jadeante
hacia el festín brillante
de  dorada jalea.
 La espantó la palmeta
que sacudí a su paso;
se aquietó por un rato,
silenció el sonsonete.
Mas volvió a despertar
 su canción en mi oreja
en la obsesión demente
de su alma de abeja.
En uno de los giros
de mi yo ecologista,
enfrié en la cuchara
 varias rubias gotitas.
Mas no las probó siquiera;
se mató por obsesiva;
se fue a clavar de narices
en la olla traicionera.


martes, 10 de enero de 2017

MI PROPIO VIAJE


Desde que te fuiste renuncié a buscarte.
Plegado en mi alma
encontré tu mapa
y me quedé quieta, junto a la ventana,
 persiguiendo rumbos, senderos, espacios…
con el dedo agudo de mis remembranzas.

Carreteras  largas, inmensas, vibrantes…
Senderos callados, húmedos de lluvia…
Playas, montes, calles. ..
Praderas o bosques…
 Te voy encontrando y me hacen cosquillas
 todos  los momentos que pasé a tu lado.

domingo, 11 de diciembre de 2016

PÉTALOS Y TRINOS (Publicado en Reto n°69 de Territorio de Escritores


«Es otoño…
a volar, o moriremos»
trinaban las bandadas que partían.
Pero el loco jilguero enamorado
desgranaba requiebros, al oído
de la última rosa del verano
apenas coloreada, decaída.
.
«Bella rosa, mi rosa sonrosada…
tú siempre me cautivas.
Me quedo en tu corola perfumada
Para trenzar mis trinos».
Y la rosa bailaba indiferente
dormitando en la brisa de la tarde;
era su último tiempo,
el del último viaje.
«Oye—murmuró la rosa—
mejor te vas con los tuyos;
yo me secaré esta noche,
y tú morirás de frío»
Acurrucado en los pétalos
siguió con sus dulces trinos,
mientras la rosa, ni rosa,
desfallecía entre espinas:
y las espinas punzaban
un débil canto que se iba.
Y después llegó el invierno,
nieve de plumas y pétalos;
algo de dulce perfume y de trino soñoliento
se eternizaba en el viento.

lunes, 8 de agosto de 2016

Matar un elefante.


Durante años el elefante invisible compartió nuestra historia.  Apareció; ninguno preguntó cómo;  se quedó. Lógicamente, desde que entró en casa, jamás  recibió su cuota nutritiva, ni una de las tantas caricias que iban a nuestras mascotas.  Se sabía que estaba, como todo lo de la casa, pero nadie lo nombró jamás, ni los nenes lo señalaron con sus manitas, como al gato, al perro  o la luna llena.,
¡Éramos tan especiales, tan felices y serenos! Mientras  circulábamos armoniosamente por la casa o por el barrio, irradiando simpatía , el elefante dormía, tal vez detrás de un armario. 
Pero aparecía cuando coincidíamos, mate en mano,  en el patio o en la cocina, o frente al televisor. Charlábamos  despreocupados  sobre nuestros sucesos cotidianos; nos reíamos ante cualquier sorpresa doméstica.
Y de pronto,  sentíamos la poderosa presencia del elefante, como si en una jungla peligrosa una liana se enredara en la conversación y la asfixiara, despacito;  a uno se le soltaba una lágrima; el otro se levantaba y se iba a cualquier parte, a hacer cualquier cosa. Entonces el elefante volvía a su rincón que cada vez le quedaba más chico.
Tanto crecía que empezamos a verlo. Lo primero que se manifestó fue la trompa: una gruesa manguera gris, como la de la aspiradora ¿Y si estornudaba?
Estornudó. Estornudamos. 
Sucedió una noche, antes de acostarnos. Como correspondía, nos acariciamos con bastante entusiasmo como siempre y nos dimos las buenas noches; de pronto comenzaron los estornudos. 
— He leído que esos catarros nasales son desahogos disimulados de las broncas. ¡Atchís! 
— ¡Atchís! ¿Vos tenés alguna bronca, acaso? 
— ¡At… No sé cómo se te ocurre… chís! 
— No… Nosotros nos llevamos re bien; pero… ¡Atchís! 
— ¿Acaso... ¡Atchís!... hay algún pero? ¡De lleno te estarás quejando! 
— Y vos ¿por qué tan… ¡Atchís!... to estornudo, entonces? 
— ¡Porque a veces tengo ganas de estornudar, o de lo que sea, qué tanto!—; y esta vez no hubo ¡Atchís! 
— No sabía que te faltase nada. 
— Nunca dijimos que nos faltara o no nos gustara algo. 
Nos miramos raro; estornudar no era para enojarse. Pero algo funcionaba diferente. 
Después se notó la oreja del elefante, harta de escuchar elogios y de estar sorda a lo que “hacía ruido”. Más adelante, advertimos la pata del elefante que se había hecho fuerte sobre ilusiones frustradas y sueños no compartidos. 
Cada vez nos sentíamos más presos del soberbio gigante que no habitaba en casa, sino que nos habitaba. Cada día éramos más elefante, y menos nosotros. 
Y el elefante que éramos bramó estridente cuando se sintió descubierto y señalado. 
Ese bramido fue su perdición: mientras desangraba nuestros mutuos rencores, injusticias, incomprensiones, desilusiones, iba perdiendo volumen; quedó reducido a una bolsa de añicos que habría que ir limpiado día a día; recomponer o tirar, aunque eso alcanzara niveles inauditos de rebeldía ante nosotros mismos. 
Respiramos y lloramos abrazados a nuestras propias miserias nombradas y aceptadas. Y reímos finalmente, sanamente, sin pretender curarnos con la magia de una relación enferma. Se sentía correr el aire desde la casa hasta el corazón. 
Nunca más volveremos a matar un elefante; no habrá más elefantes, sea cual sea nuestro camino.

miércoles, 25 de mayo de 2016

"Felicidad de Amor" y "Miedo de Amar"


          Felicidad de Amor
     Floreció tu presencia  en mi amargura,
     En la hora más cruel, en un silencio
     Lacrimoso  y estéril.
     Invadiste mi ser con tu ternura,
     Con tu caricia alegre y animosa.
     Imprevisible sol en mi neblina,
     Diluiste mis sombras  infinitas;
     Alumbrando pasiones ignoradas,
     Desgranando en mi boca una sonrisa.
   ¿De dónde apareciste,
     Enredado a mis nuevos despertares
     Amarrado a mis sueños para siempre?
     Me  reencuentro,prendida de tu mano,
     Oliendo el aire lleno de armonías.
     Respirando con vos, un nuevo día. 


RESPONDIENDO A BORGES, en " El Amenazado" 
 ¿Miedo de amar?
¿Por qué le teme al amor, amigo Borges? ¿Será  temor a lo desconocido?
Puede ser, pero no tema desnudar su alma en un acto de amor sincero y pleno.
Despójese de ensueños imprecisos, de leyendas y mitos; despójese de la comodidad  del egoísmo
Busque su propia savia para unirla
 a la savia de este otro despojado que la pide.
Y usted descubrirá que entre los dos
 El horizonte es menos utopía y más cielos de vida.

domingo, 29 de noviembre de 2015

El Lápiz Mágico y La Vida




Versión ampliada de “El lápiz mágico” (En Literautas, nov. 2015)

    I-  Algunos de los mejores momentos de mi vida transcurrieron en los Campamentos de Jóvenes Cristianos, en Los Gigantes, (Sierras de Córdoba). Comenzaban los años 60. Durante diez días se alzaban las carpas para el grupo de cincuenta  chicos y chicas; disfrutábamos de una sana amistad y vivíamos en un sereno y organizado régimen scout.  Ya era un milagro un campamento mixto, con un cura que no usaba sotana, nadaba entre todos nosotros,  y nos hablaba de un Dios que nos quería libres y responsables.  Reflexiones, fogones, caminatas y escaladas, tardes de río… y “la espera del sol”.

lunes, 21 de septiembre de 2015

Un pequeño sueño brillante (b)




Soñé con estrellas. Bellísimos globos de luz giraban alrededor de mi casa, y entretejían una danza de milenios, para asomarse de a dos o tres, por mi ventana, entre los brazos de un árbol oscuro y viejo, o los negros jirones del vacío.

Alguna vez me hablaron de la “música de los astros”, del perfecto equilibrio que  sostiene a las estrellas mientras bailan, pausadas y encendidas; también leí un precioso poema que describe ese latir incesante sobre la muda oscuridad del cielo: “la distancia es silencio y la visión es sonido”…

Y todo estaba en mi sueño, para que yo lo gozara absorta y en pacífico suspenso.

Viví un pequeño sueño brillante, de paz y luz; nada pugnaba por destacarse; todo fluía y refulgía en concierto armonioso;  y mi alma cantaba, en lo profundo, las cadencias de mi propia historia en el seno de mi madre: las voces de mi propio misterio recién descubierto.

Sentí que me levantaba para bailar, tomado de las manos con el infinito; para girar en mi propia  órbita; y supe que me elevaba en el espacio, desde mi esencia inocente,hacia Lo Sublime, …

jueves, 6 de agosto de 2015

Frases de "El Tiempo entre costuras"- María Dueñas- 2009

  •   Migas de información…
  •   Más apreturas que excesos…
  •   Me lo comía con los ojos…
  •   Le decía tonto y me dejaba querer…
  •   Mi abuelo, sin piernas ni luces…
  •   La situación no le provocaba ni frío ni calor…
  •   Tribu de memorias…
  •   Los soplos de tristeza se colaban por los resquicios de las ventanas…
  •   Aquel pelotón de infelices…
  •   La añoranza volvió a asomar la patita…ü  Con la boca llena de sabor a soledad
  • Ojos pequeños y oscuros como aceitunillas…
  •   Quitarse el hambre a guantazos…
  •   Dejé el camisón y la cama ajenos…El miedo no quiso quedarse y se vino conmigo…
  •   la vida se me dio la vuelta como un calcetín… 
  •   Con el alma desportillada…
  •   A veces la suerte te escupe la cara…
  •   Saqué el alivio a respirar…
  •   El otoño marroquí entró a chorros por la ventana…
  •   Paladee el silencio y la soledad…
  •   Por la ventana entró la noche de África, con olor a jazmín…
  •   De Madrid guardaba un baúl lleno de nostalgias: estampas de niñez, sabores, olores..
  •   Tendría que marcar los límites, como quien tira una linde, o pinta con tiza una raya en el suelo…
  •   El estómago vacío, la boca reseca y el alma encogida…
  •   Tenía un día para llenarlo con mis propios sentimientos…
  •   Las luces de la farola brillaban como puntos de plata sobre el cielo violeta.
  •   …en un ambiente de ropa tendida, olor a lejía, voces de vecinas y gatos al sol.

lunes, 20 de julio de 2015

Descubrimiento

DESCUBRIMIENTO

Mi corazón, juguete bailarín, revoloteaba sin rumbo de una a otra primavera. Un día,  en una de las complicadas curvas de la vida quedó suspendido su vuelo de picaflor cuando oyó otro latido: era tu corazón que también bailaba y cantaba, vuelteando por la vida.  Nos escuchamos, afinamos, y desde entonces  aleteamos juntos, sin rumbo fijo,siempre rodeados de primavera.


miércoles, 17 de junio de 2015

Calle de Paz



PAZ
Casas sin jardín…

Tiempo de costuras

Escrito en Taller Literario de la Mutual, en 2014.
Texto de origen: "El tiempo entre costuras" María Dueñas.

Tiempo de Costuras 

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