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martes, 7 de febrero de 2017

EL AMOR VIENE A LA FIESTA


Mil suspiros y piropos,
y algún poema escondido
en las hojas del cuaderno
que se te quedó aquel día
¡sabrá Dios  por qué descuido!
olvidado en el asiento.

Mil rubores, mil cosquillas…
te disfruto, sudoroso y encendido,
reflexivo o distendido;
me disfrutas, perfumada o desprolija,
sembrando besos secretos
cantando en versos “prohibidos”
lo que “no debe decirse”, lo que “no es propio” sentir
porque  aún somos “muy  niños"
y "de familias decentes".

Mil sofocos, mariposas,
 allá “donde no se toca”,
cuando siento
que tus ojos me desnudan;
que acarician, debajo del uniforme,
a una Eva promisoria, la manzana  tentadora
que  asegura el Paraíso,
mientras mi vientre se agita porque te sueño conmigo.

Nuestros cuerpos ya lo gritan,
anhelantes,  incompletos;
Y en cualquier rincón amigo, vuela un beso.
Nuestras manos  se equivocan de camino
y abandonan las cinturas, y aprietan y reconocen
dónde  salta y se estremece
la savia de nuestra esencia;

El amor viene a la fiesta.