Angeles Platas
Cuando el ánimo decae, cuesta Dios y ayuda remontar
Entre tanto pensemos que el sol siempre acaba llegando 


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Blog para recopilar y compartir mis escritos, fragmentos de lecturas que me han impactado y algunas informaciones útiles para escritores
I-
Eran las cuatro de la tarde, cuando empezó a llover. Elsa no había aparecido y Ana cambió de idea sobre el partido de tennis; le avisó a Pedro que se volvía a casa y que lo esperaría para ir a tomar algo en el Club del country. Después pedaleó bajo la arboleda.
Cuando sonó la llamada de Ana, Pedro y Elsa terminaban una siesta propicia para disfrutarse mutuamente: la fina belleza dorada de Elsa; la elegante apostura de Pedro y su “savoir faire” de marino retirado y empresario rico. Se despidieron, muy enamorados sin duda.
«Vivir en un country es una bendición» pensó Ana, mientras subía la escalera. «Tener espacios amplios y buenos vecinos, no tiene precio; es la mejor inversión» Abrió el grifo mientras se quitaba la ropa para ducharse. Acarició su pancita de cuatro meses; «Ya se habrá dado cuenta».
Entonces escuchó ruidos en el despacho..
—¿Pedro? ¿Ya volviste? Silencio. Escuchó que cerraban con violencia la caja fuerte, y abrían la puerta del balcón.
—¿Pedro? «Esa puerta… y esta ventana …»Advirtió una sombra acechante. Cerró el grifo y manoteó la toalla. Se estaba envolviendo, preocupada, cuando la sombra se corporizó y se le abalanzó. «Parece …» No le dio tiempo de gritar su conocido nombre; le apretó la garganta, con su brazo bronceado y la calló, tal vez para siempre,
Pedro estaba subiendo las escaleras; silbaba pausado y tranquilo. La puerta posterior del parque se agitaba todavía bajo la lluvia.
Continuará
II-
Aquí yazgo, la ducha está abierta; también la ventana.
A lo lejos, alguien… ¿silba?. Es Pedro; pero no sube las escaleras, ni silba, como creyó la escritora sabihonda. Las está bajando, y ruge furioso. Elsa va con él, nerviosa, aturdida; su brazo dorado apoyado en la baranda… Aquel brazo fino y fuerte de la campeona de tennis hizo su trabajo; pero lo dejó a medias, cuando Pedro arrancó a gritar furioso y burlado. ¡Qué desilusión ese viaje de bodas que planeaban!¡Como la mía cuando lo constaté!
Me voy sin que Pedro encuentre sus dólares. ¿Algún maleante subrepticio en el country? ¿Alguna ONG que recibió mi depósito antes de que yo entrara en la ducha?
Y no habrá "caso". Estaba sola; me desmayé por el embarazo; un paro cardíaco...
Soy Ana y me estoy muriendo bajo la ducha, mareada, asfixiada, enredada con la toalla a la cintura.
Final de mi extraña vida en el country; bah: final de mi vida marcada por la pobreza, la ignorancia y los cuentos de hadas. De secretaria bonita a empleada de servicio (de todo servicio), de Pedro; “mi mujer”, dijo durante un tiempo; madre soltera de un pequeñito que nadie buscó y que nadie quiso conocer.
Final de una vida sin sueños, fría y vulnerada.
RETO Nº 8. (FLASHBACK)
BUENAS NOCHES(Verso)
Reto "A corazón abierto" Territorio de Escritores- 2019
Así, con la razón anestesiada
para dejar callados los consejos,
para acercarme libre de prejuicios,
vacía de experiencias.
A corazón abierto voy volando
del trampolín del beso
a la profundidad de mi deseo.
A corazón abierto, te recibo,
a corazón y manos libres, cuerpo suelto.
A corazón abierto a la certeza
de ser feliz con vos, como yo quiero.
Beba Pihen- 2019
De maldiciones y soluciones (Cuento en dos tiempos)
Siglo XIV
Escuchad todos, amables señores, para que
acerquéis esta historia a vuestros hijos. En ella hallaréis esparcimiento y
lecciones de vida, que madurarán en los sueños del reposo.
Éranse que se eran, / un píncipe embrujado por la envidia/ de una bruja. /Y una princesa, su esposa, /transformada en mariposa/ por cierta hada piadosa, /
(ya lo sé, son muchas "osas"; perdonadme este desliz) /
que la ocultó del hechizo/ para estar
cerca, al instante /en que este se rompiera /con un beso de mujer; /y
así ser ella, la única/ que lo hiciera volver. /
Y ¿Qué hechizo fue aquel?/
El príncipe
fue hecho sapo, / espantoso, verrugoso, / y asqueroso de oler, / porque estaba en una
charca, /podrida a más no poder.
Eso sí, no sufría demasiado... /Con tanta saña,
la bruja olvidó cuidarle la mente y el corazón, /
y era totalmente un sapo:
No sólo tenía cuerpo y lengua de sapo, sino también cerebro de sapo. Todo estaba bien, mientras hubiera mosquitos, y alguna sapa… (Sin duda, me comprendéis)
Y la dulce mariposa/ esperaba entre el
follaje, / asistida por las hadas/ para no morir de amor.
Aprended, pues, desde aquí como el amor
de los esposos, libera de la injusticia de este mundo pecador.
Y ... Sí... Menos moraleja, /que faltan
el nudo y el desenlace... ¿No?
Caramba... me he adelantado unos siglos,
pero así es. Todo cuento ha de tener, inicio conflicto y resolución.
Ya veo que os aburrís y que deseáis un
buen vino, y escuchar una canción.
Yo dejo paso al progreso.
Otro vate más pulido completará mi lección...
Siglo XIX
Entre las sombras del follaje,
bailoteaban rayos multicolores. ¿Se divertía el sol? ¿O las hadas estaban
jugueteando con los dados de la Suerte, para reprender, o premiar?
Varias veces relampagueó el sol sobre
la lengua del sapo que estaba en la laguna. La cacería de moscas le estaba
resultando fructuosa. Por lo menos no le faltaba comida.
La maldición no pesaba demasiado sobre su
lomo verde y verrugoso
Entonces llegó Susanita, pedaleando feliz. Era una
niña de diez años y amaba los cuentos de hadas.
Sintió mucho asco viendo al sapo en el
agua cenagosa, lengua va y lengua viene, comiendo bichos y moscas.
En seguida pensó en el
príncipe maldecido por las brujas, y se sentó al borde del estanque
a esperar el resto de la historia; ahora sentía, casi a ciencia cierta,
que era un príncipe. Y que lo había maldecido una bruja maligna, envidiosa de
su felicidad.
En realidad, Susanita no entendía demasiado lo de la felicidad del príncipe; el libro de cuentos que le regaló su abuela, lo mostraba como un flaco larguirucho con una coronita muy graciosa que acompañaba todos los momentos de su vida. Siempre aparecía rodeado de sirvientes que no lo dejaban ni siquiera atarse los cordones de los botines plateados; o estaba sentado horas de horas en su trono, atendiendo a emisarios con túnicas y turbantes. Pero no salía a andar en bicicleta, ni a visitar amigos. ¡Qué aburrimiento! Seguro sería medio “bobito”.
Mientras pensaba estas cosas, Susanita
jugaba con un precioso colgante de su mamá.
Se lo había… “pedido prestado en secreto”,
y lo sacó del alhajero para ver relucir la esmeralda al sol, y jugar a la
princesa.
— Este collar le sienta precioso, alteza— se decía arrodillada frente al charco.
Cantaba, bailaba y charlaba sacudiendo el
collar frente a la cara, tironeando, tironeando…
— ¡Que
se le caiga!¡Que se le caiga! — croaba el sapo.
Intuía que era bueno que el collar
se rompiera..
— ¡¡¡Aaaaayyyy!!!
¡Se me rompió!...
Plic, plic, plic, sonó la esmeralda, y se
perdió en el agua.
——
Croac,
croac…
— Cállate,
sapo tonto— gritó Susanita, mientras escarbaba en vano con un palo de la orilla.
Lloraba y se revolvía los
rulos, y hurgaba el barro de la orilla… Pero sólo lograba sacar
yuyos medio podridos.
El sapo sintió que Susanita tenía que
hablarle y pedirle algo. Algo de volver a un castillo. ¡Qué iba a pasar
con su rebaño de moscas y mosquitas, y las sapas que nadaban cerca!
Susanita pensó otra vez en el príncipe
embrujado que sacaba cosas del agua a cambio de un beso. ¡Puajjj!
—¿Qué será peor? pensó— ¿Besarlo, o enfrentar a mamá?
Desde el árbol, se oyeron risas y aplausos. El
sapo saltó a la orilla casi sobre el ruedo del jean de Susanita; en su lengua
pegajosa brillaba la esmeralda, entre dos moscas y cinco mosquitos.
Temblorosa, la chica apretó la nariz con
la izquierda, y con la derecha manoteó la lengua del sapo; la esmeralda
permanecía pegadita entre los bichos.
Desde la fronda, en un rayito de sol, una
voz de mariposa voladora le zumbó en la oreja: «A ver, nena, te ayudo»
Se asentó en su dedo índice y
con su antenita rozó y delineó la boca del sapo y despegó la esmeralda. La joya
refulgió en el césped…
Y entonces...
Susanita, atónita se olvidó de recogerla.
¡No más sapo ni mariposa, sino un príncipe vestido de verde, con botines
plateados, y una princesa vestida de colores y transparencias! Los dos se
besaban con ansias, después de muchos años de embrujo
Y cuando el príncipe y la princesa
respiraron antes de un segundo beso, se inclinaron a recoger la esmeralda y se
la devolvieron a Susanita.
Eso sí, le “tomaron prestada” su
bicicleta, y se alejaron, bien juntitos, por algún sendero del parque.
Moraleja: La
magia de la vida se esconde en los rincones menos promisorios, y hay que tener
entereza (o mucha suerte), para aprovecharla.
Me he decidido. Prefiero desvelarme, a sufrir más pesadillas.
En medio de la tormenta, avanzo con mi coche, munida de un pack de latas de cerveza. Trago a trago, desafío a los presagios: aunque se caiga el cielo o me ahogue en un bache.
Que si hay bandas que buscan chocarte; que si hay gente que roba órganos; que no conduzcas si estás ebria…Los augurios nefastos zumban como los tábanos. ¡Dejen vivir, caramba!
La calle está vacía, pero otro auto avanza detrás del mío, a gran velocidad y haciendo guiños de advertencia.
¡Me están siguiendo…! ¡Al fin alguien me sigue! ¡Hundo el acelerador! ¡Y el otro, también!
¡Paf! ¡Crash! ¡Aaaaayyyyy!
No sé cuánto duele que te roben un riñón, ni cuánto te dan por conducir borracha… ¡Pero semejante golpazo en la cintura, contra la mesa de luz…!
En esta tarde de sol
yo me recuesto en la arena.
Cierro los ojos y sueño...
Así escapo de mis penas
Soy una gaviota rara
que no grita mientras vuela.
¿Soy, acaso una sirena?
¿O un barquito sin timón?
No me engaño; sé qué soy:
un pez preso en tu recuerdo.
Si más lucho, más me enredo.
Un caracol aturdido
por los ecos encerrados
de tu ausencia.
Me enderezo y canturreo
los versos de esta balada...
No me sirven para nada.
Me voy a nadar un rato…
Que no se note si brota...
una lágrima...
RETO Nº 45: EL JUEGO DE LAS PALABRAS.